Uiuiuiui! Miña Raiña le ha dado un beso a Juancar, y ya es noticia internacional. Ya están todos los comentaristas mediáticos diciendo que es puro marqueting. Pues no se, pero desde luego un beso apasionado no fue. Fue más un beso de besar al abuelo.
Yo desde luego, y hablo desde la cercanía a las casas reales (que uno ha visto toda la serie de Los Tudor, y ahora ve cuando puede Isabel), soy Sofia y en vez de un beso, lo tiro por las escaleras. Vale que hay que comer, y que ser reina en este caso significa ser la mujer del rey. Pero sus pedazo cuernos no se los quita nadie. Pues que lo bese la Corina ¿No?, ¿o es que las amantes reales sólo son para ir de safari?. Mucho cabrón hay en este mundo, y estoy casi por asegurar que el Juancar es uno de ellos, ya sólo por los cuernos de la Sofi. Pero bueno, yo mucho sufrimiento no veo, la verdad. Aun así, la unica solución que veo a este desaguisado de erecciones reales, amantes putones y reinas con cornamenta es la República. Así Miña Raiña se puede divorciar, cobrar su pensión, y retirarse a su pisito de Londres, que es lo que le mola.
Aquí os dejamos el momento del beso. En la fotografía , compuesta por tres figuras, podemos observar el detalle del bastón, que recalca el dato de la edad de su dueño. Los tonos suaves y agradables de los ropajes de la reina, que acentúan su capacidad de adaptación. Y la sonrisa de satisfacción de la infanta, intuyendo tal vez un acercamiento entre su progenitores, y fantaseando con la posibilidad de un nuevo embarazo de Sofía y un nuevo hermanito para jugar con el.
Lope de Vit, cronista de capullos con dinero.

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